Meciendo

– Convertiré tus miedos en piedra, los arrastrarás atados a tu cuerpo hasta que ya no aguante el paso del tiempo. Te hundirán. Y cuando quieras salir a tomar el aire se harán más pesados. Y si vuelves la cabeza para mirarlos, aún pesarán más.

– No entiendes que nosotros cuidamos los miedos, los abrazamos en noches de soledad. Les mecemos aunque no nos aguanten los brazos, porque no queremos saber qué pasará si nos dejamos arrastrar.

– ¿Qué ser sería capaz de hacer algo así?

– El ser humano.

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